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¡Conoce Acolman! Pueblo Mexiquense y tierra de Piñatas

Acolman es un Pueblo con Encanto. Atrévete a descubrirlo caminando por las rústicas Cuevas de la Amistad, admirando las pinturas que embellecen el legendario Ex Convento de San Agustín, edificado en el siglo SXVI, o realizando una colorida piñata, en memoria de aquella que hicieron por primera vez en México los monjes agustinos en 1587.

Las Cuevas de la Amistad

Iniciamos nuestro viaje directamente a las Cuevas de la Amistad, parque ecológico que mezcla formas y cavidades rocosas con amplias explanadas donde se puede jugar, acampar o andar en bici. Ubicadas a unos escasos 15 minutos del Ex Convento de Acolman, en el nombre llevan el karma: son un lugar idóneo para relajarse y convivir con la pareja, la familia o los amigos.

La cuevas, aunque pequeñas y de poca profundidad, llaman la atención por la porosidad de sus piedras. Son un escondite perfecto para los niños y también para romancear un poco. En lo alto del parque hay unas canchas de futbol, una tirolesa, palapas con asadores y una tiendita. En la cumbre, quizá para calentarse un poco con el sol, se encuentran un par de albercas de agua fría, que son la delicia de los niños.

Si se te antoja comer en este sencillo paraje tienes varias opciones: comprar en el camino conejo o pollo asado, llevar tus provisiones –carne, longaniza, cebollitas, nopales, tortillas, pan–, para prepararlas o comprar tacos en el lugar. Los amantes de la aventura pueden complementar el día jugando gotcha.

Templo y Ex Convento de San Agustín

De regreso al pueblo entramos al templo de Acolman, caracterizado por su imponente fachada, considerada joya del plateresco en América y al Ex Convento de San Agustín, decorado con pinturas de estilo renacentista elaboradas con la técnica de grisalla, (pintura monocromática que simula estar en relieve, como si fuesen esculturas). Uno de los lugares más llamativos que observamos fue la representación de una celda donde pudimos apreciar la indumentaria y la austeridad de éstos monjes cuyo principal objetivo fue la evangelización. Entre las piezas que están expuestas nos sorprendió un chac-mool, así casual, en uno de los patios, claro ejemplo del sincretismo religioso de la época.

Debido a su cercanía con el Lago de Texcoco y la presa de El Rey, sufrió las consecuencias de tres grandes desbordamientos que dejaron sus huellas durante 100 años al sepultar en lodo tres metros de su construcción. Con un terreno de 2.5 hectáreas, considerando también las zonas abiertas, se convirtió en museo y fue declarado Monumento Histórico en 1933.

En 1587 Fray Diego de Soria recibió un permiso de la Nueva España para celebrar las misas de aguinaldo, que hoy conocemos como posadas, y que se realizaban los nueve días previos a la Navidad. Lo asistentes obtenían indulgencias y se les perdonaban sus pecados. Las misas se hacían con la finalidad de evangelizar y coincidían con la festividad prehispánica del nacimiento de Huitzilopochtli, dios de la vida y de la muerte.

Piñatas

Dicen que Acolman es un pueblo piñatero pero, como explica Ana Lilia Ortíz, no se ven piñatas todo el año sino en diciembre, cuando se lleva a cabo la Feria de la Piñata. “Romana, mi mamá, fue la impulsora de este arte en Acolman desde hace 20 años cuando se quedó viuda. Tomó un taller y le gustó mucho, después se dedicó a enseñarles a otras mujeres, principalmente a madres solteras.”

Doña Romana murió hace 9 meses pero sus hijas y alumnas continúan su tradición, realizan cerca de 20 mil piñatas al año, –desde las tradicionales de siete picos hasta las de figuras que se usan para fiestas infantiles, en un local que se encuentra justo enfrente del templo, donde también ofrecen talleres a niños, jóvenes y adultos. Ana Lilia nos contó que en 2002 su mamá ganó el Récord Guiness con una piñata que hizo para inaugurar el Centro Cultura Mexiquense: “midió 12.47 metros de largo y fue decorada por 5 mil niños.”

Al salir del taller nos dirigimos a visitar el Monumento a la Piñata ubicado muy cerca de Palacio Nacional. Mientras disfrutábamos de unos ricos puerquitos dorados con canela, panadería típica de Acolman, imaginamos la mega producción que tuvieron que hacer, en marzo del 2010, para recrear la Feria de la Piñata con todo y posadas para registrarlas en Piñata!, el libro que hizo Enrique Peña Nieto en el marco del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

Sin duda será mejor regresar en diciembre para disfrutar en vivo de las tradicionales posadas, el colorido de los cientos de piñatas que se exhiben y degustar de nuevo de la barbacoa y los mixiotes de carnero en alguno de los restaurantes típicos, como La Misión de los Frailes.

 Fotografías: Paulo Vidales 

Tip carretero:

La forma más sencilla y eficiente de llegar a Acolman es vía el Circuito Bicentenario José Vasconcelos hasta entroncar con el Circuito Interior Melchor Ocampo hacia Montevideo. De ahí toma la Autopista México- Pachuca y entronca con el Circuito Exterior Mexiquense de OHL México hacia la Autopista Pirámides-Texcoco. Al cruzar la caseta, continúa por Calzada  de Los Agustinos y sigue las indicaciones para llegar a Acolman.


Escrito por: Clara Sánchez