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Cine y TV

4 razones por las que amamos The End of the F***ing World


Por: Donde_Ir 14 Mar 2019

Ya vimos The End of the F***ing World, la nueva serie de Netflix, y aquí te decimos cuatro razones por las que la amamos.

4 razones por las que amamos The End of the F***ing World

Te decimos por qué debes ver la nueva serie de Netflix que todo el mundo ama (u odia): The End of the F***ing World

To be mad in a deranged world is not madness. It’s sanity.

Entre fiestas, propósitos para el nuevo año y la ligera decepción causada por la cuarta temporada de Black Mirror, Netflix presentó sin mayor estruendo lo que estamos seguros será una de las mejores series que se podrán ver en la plataforma este año: The End of the F***ing World, serial británico estrenado en el Reino Unido durante el verano de 2017, que llega al streaming como una producción original.

Razones para ver The end of the f***ing world (video)

Desde su lanzamiento el 5 de enero, la serie de ocho capítulos de media hora (¡Que el dios del streaming bendiga las series cortas!) ha desatado furor en internet, causando miles de tuits, posteos en Facebook, una extraña fascinación en Tumblr y su segura renovación para una segunda temporada. En nuestra primera columna del año enlistamos cuatro razones por las que amamos The End of the F***ing World.

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El inicio del fin: La historia

Un par de adolescentes huyen de su casa insatisfechos de su vida. Ella, Alyssa, vive con su madre y su padrastro insoportable, compartiendo su día a día con sus hermanos bebés y sus amigas incomunicadas del mundo real; él, James, es un psicópata con tendencias homicidas autoaceptadas.  Ella busca salir de su rutina, él planea convertirla en su primera víctima mortal. Así lucen las primeras páginas del cómic The End of the Fucking World (TEOTFW) escrito por Chuck Forsman y compilado por Oily Comics después de su publicación por temporada, origen de una historia irreverente y sagaz sobre dos jóvenes inestables que en su viaje por los pueblos del Reino Unido encontrarán todo aquello que habían buscado, mientras huyen de todos aquellos que los están buscando, incluidos la policía y sus padres, en cierto momento. En su paso a la televisión la trama de Forsman destaca por su originalidad, pues mientras otras series dedicadas al público juvenil (o millennial) parecen ser demasiado banales para funcionar —eso sin considerar esa época en la que The CW sólo consideraba a la generación como un grupo de niños ricos cuyos problemas se resolvían con un lujoso departamento y ropa de lujo—, la premisa de TEOTFW se convierte en un coming of age oscuro e increíblemente lleno de mala leche.

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Del cómic a la pantalla chica: La adaptación

Y quizá la serie funciona tan bien gracias a su adaptación al lenguaje televisivo de corto formato (miniserie, como se concibió el proyecto desde principios de 2016). Dirigida por Jonathan Entwistle y Lucy Tcherniak, con un guion estable de las manos de Charlie Covell, TEOFTW fluye entre una afortunada estética, comentarios inteligentes (aún para la poca inteligencia emocional de sus personajes) y beats poderosos. “Esto no es una película, si lo fuera nosotros seríamos interpretados por americanos”, dice la joven protagonista al inicio del segundo capítulo; el comentario, tan suspicaz como la mayoría de los diálogos que aparecen en off, también representa un guiño al espíritu inglés que tanto impulsa a la serie.

Alyssa & James: Los actores

Otro de los atributos más interesantes de la serie son los dos jóvenes que cargan con todos y cada uno de los ocho capítulos de la serie. Jessica Barden —conocida por los fans de la estupenda Penny Dreadful— y Alex Lawther —para mayores referencias, fue el chico cuya vida es convertida en un infierno por un hacker en el capítulo “Shut up and Dance” de la tercera temporada de Black Mirror— ofrecen dos interpretaciones convincentes como James y Alyssa, volviéndose el alma de la serie y dos fuertes adiciones a la historia. La expresiva inexpresividad de Lawther, que se convierte lentamente en la figura más cálida y noble de la serie y la locura sostenida de Barden, quien esconde algo más allá de su desinterés mostrado en los primeros capítulos, se roban la serie sin mayores problemas.

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Música para el fin del pu** mundo: El soundtrack

Así como el soundtrack de Skins logró capturar el espíritu adolescente de los millennials británicos, la música que acompaña The End of the F***ing World nos remite al vacío esperanzador de las zonas alejadas de las ciudades, incluso con referencias a la cultura estadounidense y los escenarios donde los hermanos Coen han ejecutado algunas de sus piezas cinematográficas más conocidas. Toques de country (Hank Williams y su tema “Settin’ the Woods on Fire” musicalizando el primer momento de genuina libertad de los protagonistas), temas nostálgicos de los sesenta  y setenta, la extraña pero efectiva mezcla de soul acompañando momentos visuales de extrema violencia (“Laughing on the Outside”, de Bernadette Carroll, cuando un charco de sangre augura un final trágico para los protagonistas; “I’m Sorry”, de Brenda Lee, cuando esa predicción se cumple de manera insospechada), y algunos temas originales compuestos por Graham Coxon, de Blur, son algunas de las características musicales que hacen única a una serie como The End of the F***ing World, una serie con dos adolescentes en la pantalla pero muchos adultos en el audio.

The End of the F***ing World ya está disponible en Netflix.

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