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Cine y TV

Ana y Bruno: lo bueno, lo malo y lo feo

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Luego de 10 años de muchos obstáculos por sortear, Ana y Bruno, el muy esperado largometraje animado de Carlos Carrera llega a las salas de cine


Escrito por: Alejandro Alemán
Ana y Bruno: lo bueno, lo malo y lo feo

Luego de 10 años de muchos obstáculos por sortear, Ana y Bruno, el muy esperado largometraje animado de Carlos Carrera llega a las salas de cine

En esta cinta, Ana es una pequeña niña que acompaña a su madre en su estadía dentro de un hospital psiquiátrico, al tiempo que se hace amiga de varios personajes que representan los temores y obsesiones de los demás pacientes.

¿Valió la pena la espera?, aquí te lo decimos:

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Ana y Bruno: lo bueno, lo malo y lo feo

LO BUENO

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El tono oscuro de la historia

Es una osadía hacer cine de animación en México, lo es más si la trama no está directamente ligada al público infantil. Si bien Ana y Bruno es una cinta que los niños pueden ver, se trata de una historia con una trama muy oscura, al estilo de Mary & Max (Elliot, 2009), donde se abordan temas como las enfermedades mentales, alucinaciones y la pérdida de seres queridos. Esto es de aplaudirse porque Carlos Carrera (El Crimen del Padre Amaro  y La mujer de Benjamín) no cedió a las presiones comerciales, fiel hasta el final con su visión de autor, entrega una película melancólica, alucinante pero con mucho mucho corazón.

 

Su galería de coloridos personajes

Una elefante rosa, un taza de baño que habla, una piñata con ojos y boca, una rocola parlanchina, un reloj que parece robot, un borrachito, una mano que camina y un duende verde que responde al nombre de Bruno. Ésta es apenas una muestra de los muchos personajes que acompañan a Ana en esta aventura y que además son los responsables de los mejores momentos de humor de la película.

 

Funciona tanto para niños como para adultos

A pesar de contar con una trama oscura que trata tópicos no precisamente sencillos de abordar, la cinta funciona tanto para adultos como para niños. Estos se quedarán con la interacción entre Ana y sus amigos, los chistes, y las escenas de acción bien montadas del filme. Para los adultos existe el subtexto de aceptación de la ausencia, la difícil paternidad y el proceso de luto, además de una que otra broma que sólo entenderemos nosotros.

 

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LO MALO

La animación

Si bien probablemente representa un hito en la historia de la animación hecha en México, lo cierto es que mucha de la animación se siente un poco “pasada de moda”, como si hubiese sido hecha con herramientas ya viejas. Evidentemente es el costo que había que pagar por los casi 10 años que llevó concretar el proyecto.

 

 

El doblaje no es uniforme

Hay ciertos personajes cuyo doblaje funciona a la perfección (Silverio Palacios como Bruno) y en otros los diálogos se sienten un poco acartonados.

 

La trama puede llegar a ser predecible

La gran revelación del final está casi telegrafiada desde el inicio, para aquellos —como nosotros— que logren descifrarlo, el desenlace pierde fuerza.

LO FEO

¿Por qué es tan difícil hacer animación en México?

Diez años le costó a Carrera levantar este proyecto. ¿Por qué es tan difícil hacer animación en México? Por lo pronto, y esto es lo mejor de la película, Ana y Bruno fijan una nueva marca de hacia dónde debería de ir la animación en nuestro país. Afortunadamente no todo tiene que ser huevos parlanchines.

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