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Glory Holes en la CDMX, para tocar, jugar y gozar

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Los glory holes en la CDMX son un secreto a voces para todos los citadinos. Lugares, clandestinos o no, para mirar, tocar, jugar y gozar. ¿Los conoces?


Glory Holes en la CDMX, para tocar, jugar y gozar

Con secretismo y clandestinidad, los glory hole en la CDMX existen para  satisfacer el deseo de los vouyeristas de ver y ser vistos, aunque también podrás tocar… ¡y besar!

Podría ser una noche de enero, febrero o cualquier otra de veladas frías en la CDMX donde una taza de café no tiene el potencial de darte el calor que necesitas para estar medianamente cómodo. Mi bebida se enfría mientras espero que llegue Marco, mi querido conejillo de indias quien se ofreció para ayudarme con esta investigación, de esos hombres que si bien no tienen un cuerpo de ensueño, muchas chicas -y chicos- venderían su alma con tal de llevarlo a la cama… a nuestro siguiente destino.

No es un secreto o que sucede en los glory holes de la CDMX

Los llamados Glory Hole no son un secreto para nadie en esta ciudad. Los hay en baños públicos, universidades, plazas y claro, donde hay cabinas. Generalmente son frecuentados por la comunidad gay, pero también hay personas heterosexuales que llamadas por el morbo se acercan a ellas para mirar, tocar y claro: chupar. Es un lugar donde descubres que el voyeurismo es más común de lo que te imaginas, aunque no sale gratis.

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Marco, un conocido de muchos años que gusta de la aventura y del buen sexo, un binomio que le pareció perfecto cuando se lo planteé, aunque no le convencía del todo. Entra a la cafetería que se ubica en la esquina de Amberes, la calle neurálgica de Zona Rosa; viste normal -hipster, para encajar en su zona de trabajo-, pero no pasa desapercibido. Su 1.82 de estatura, cabellera ligeramente larga y bien peinada, barba tupida y cuidada que le hace resaltar sus ojos verdes roba miradas, especialmente cuando se quita el suéter que levanta su playera y deja ver su abdomen con vellos.

Glory holes en la CDMX

¿Está mal ver? La concepción erótica de la visualización es una característica que nos ha acompañado desde el principio de los tiempo. No es una mentira que “de la vista nace el amor”. Es, sin duda, un elemento importante dentro de nuestro día a día y por lo tanto, indispensable dentro de nuestra sexualidad. Los Glory Hole están para eso, para mirar y ser visto, sin importar el gusto -meramente personal- por lo que se encuentra en medio de las piernas del quién está del otro lado.

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“¿Cómo estás?”, le pregunto mientras nos saludamos como dos viejos amigos. “Bien, dude, ¡qué gusto verte!. Emocionado, nunca he hecho esto”, me contesta con una risa nerviosa que si pudiera, escupiría la adrenalina que recorre todo su cuerpo, “no me vas a tomar fotos, ¿cierto?”, me dice mientras suelta una carcajada. Le ofrezco beber algo mientras le aseguro que no tomaré fotos, únicamente requiero compañía segura y esto es una buena oportunidad para encontrarnos. Decide no tomar nada y apresurar la aventura, estamos a unos pasos de la vistosa sex shop en Zona Rosa.

  • ¿Dónde? Amberes, a un año de la mayoría de edad (guiño, guiño), Juárez – Zona Rosa.
  • ¿Cuándo? lunes a jueves de 9:30 a 10:00; viernes desde las 9:30 hasta el domingo a las 22:00 (sí, cerca de 60 horas seguidas).
  • ¿Cuánto cuesta? $70 pesos por tiempo limitado. Después de las 14:00 hay venta de cerveza por $40 pesos.

Los glory holes en la CDMX permiten mirar y ser visto

Andamos un par de pasos por Amberes y lleno de curiosidad entro a la sex shop, pago mi entrada -¿neta pagas $70 pesos por venir aquí?-, Marco viene detrás de mi y deja su suéter en paquetería. Subimos las escaleras y entramos a las famosas cabinas. El ambiente es lúgubre y la iluminación que si bien el ojo se puede adaptar pronto, cuesta un poco de trabajo. El ambiente está lleno de ese peculiar hedor que un cuerpo caliente puede expeler al observar, con curiosidad o morbo- dos cuerpos hacerse uno en una cama, un sillón, la cocina o la alberca. Todo depende de la selección del VJ en turno y de lo que quieras ver.

En términos legales, las cabinas no están prohibidas en la legislación vigente, sin embargo, los establecimientos deberán contar con un permiso para sus funciones. Por su parte, los que sí son ilegales son los que se encuentran en espacios públicos donde tu participación puede desatar una falta administrativa con la que podrías ser detenido y remitido a un Juez Cívico que podría establecer un monto para que puedas salir (la modalidad de caución, es decir “la fianza”).

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Me quedo solo, Marco ‘vio’ algo que le gustó y fue tras él. Decido entrar a una cabina y me siento -espero que el asiento esté limpio-. Dos chicas se besan y masturban en la pantalla con pasión. De pronto a mi izquierda se asoman unos dedos, “¡qué carajos!”, y mi curiosidad puede más, así que me animo a observar y me encuentro a una pareja, el que estaba sentado tendría menos de 35 años y su compañero por mucho 25, este último con arte de contorsionista le hacía sexo oral. Supongo que querían ser vistos, pero para mi el vistazo fue suficiente. Cierro mi “ventana” y cambio de canal, un chico de raza negra con un blanco en la cama, “¡que dolor! -me digo- y salgo de la cabina por una cerveza.

Es de llamar la atención que el anonimato en este lugar que, aunque es seguro, también tiende a ser clandestino. Es probable que muchos de los hombres tengan en casa quien les haga “la chambita”, pero no los juzgo. El despertar sexual que tiene CDMX es ahora más evidente que antes y no es exclusivo para la comunidad LGBTTTI. En el Centro Histórico, cercano a donde solía estar el Cine Teresa hay varios locales con estas cabinas donde puedes encontrar a hombres y mujeres deseosos de mirar y ser tocados. Quizá tu siguiente ligue se encuentre en el sanitario de a lado.

En los Glory Holes de la CDMX la clandestinidad y el secretismo es la ley

Seguí mi paseo por las dos plantas que hay en el local. En los cuartos oscuros los jadeos me invitan a huir del lugar, es demasiado íntimo para estar ahí solo. Un chico trata de ligarme aunque al final sólo me acompañó con una cerveza. Aparece Marco, su frente aperlada me dice que la ha pasado bien y que ha disfrutado del glory hole en alguna de las cabinas. Me rescata de mi charla incómoda y nos vamos de la sex shop.

Las recomendaciones que algunos dan para visitar este lugar estos lugares son venir limpio o lo más que puedas. Debes saber decir “no” y este será respetado. Si quieres algo más que mirar -y besar- no olvides venir con protección, los condones no son caros amigos (a diferencia de la atención médica que podrías llegar a necesitar); y por último, preferentemente ven acompañado, especialmente si eres mujer.

Caminamos con rumbo a la colonia Roma para darnos unos tragos. Marco cuenta parte de su experiencia y no me asqueo, el sexo es maravilloso si se hace bien y se hace consciente. Omitimos algunos detalles, no me es secreto lo que sucede ahí dentro.

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