Los glory holes en la CDMX son un secreto a voces para todos los citadinos. Lugares, clandestinos o no, para mirar, tocar, jugar y gozar. ¿Los conoces?
En la CDMX existen espacios pensados para quienes disfrutan del anonimato y el erotismo desde una perspectiva más visual y discreta. Se trata de los llamados glory holes, un concepto que, aunque tiene fama de clandestino, también representa una parte del despertar sexual y de las formas alternativas de explorar el deseo.
La importancia del cuidado en las relaciones sexuales
Aunque muchos lo asocian exclusivamente con la comunidad gay, la realidad es que hay personas de distintas orientaciones que acuden movidas por la curiosidad, el voyeurismo o el interés por experiencias distintas, donde el ver y ser visto forma parte central de la interacción.
Son espacios —generalmente dentro de sex shops o cabinas privadas— en los que se facilita una experiencia sensorial y visual a través de un orificio o separación, donde el contacto físico o la observación se realiza sin conocer a la persona del otro lado. Este tipo de encuentros están cargados de anonimato, discreción y, para algunos, una fuerte carga de adrenalina.
Hablemos sin vergüenza, la campaña de educación sexual de Prudence
Más allá del morbo, los glory holes representan también una forma de experimentar la sexualidad sin etiquetas. No se trata solo de encuentros, sino de cómo se percibe el cuerpo, el deseo y los límites del contacto en un espacio seguro —aunque no siempre regulado.
Las cabinas privadas como las que ofrecen glory holes no están expresamente prohibidas en la legislación vigente. Sin embargo, su funcionamiento debe contar con los permisos adecuados. Lo que sí es ilegal es realizar este tipo de actividades en espacios públicos (como baños o parques), ya que podrían considerarse faltas administrativas.
La importancia del ejercicio en el rendimiento y la salud sexual
En la Zona Rosa (calle Amberes), por ejemplo, hay una sex shop con cabinas privadas donde operan este tipo de espacios. Aunque no hay publicidad directa, quienes los visitan suelen saber de ellos por recomendación, foros o curiosidad. La entrada cuesta aproximadamente $70 pesos y algunos días incluyen servicio de bebidas.
En definitiva, los glory holes en la CDMX son espacios que existen, que funcionan dentro de un marco cultural discreto y que reflejan la diversidad de formas en que las personas viven su sexualidad. No son para todos, pero sí forman parte de una ciudad donde la exploración, el anonimato y el deseo tienen lugar.