
No es otra exposición sobre Diego Rivera y Frida Kahlo. Aquí no solo te vas a encontrar con pinturas, retratos o referencias históricas. Esta muestra convierte a El Palacio de Hierro en una cápsula del tiempo donde el arte, el diseño, la moda, la ciudad y la vida cotidiana se cruzan para mostrar cómo vivían dos de las figuras más importantes del siglo XX en México.
“Diego y Frida regresan a El Palacio” propone un recorrido distinto. Uno donde el mito se queda atrás para abrir paso a sus rutinas, sus objetos favoritos, sus perfumes, sus trayectos por la CDMX y hasta los muebles que eligieron para habitar sus espacios.
La exposición inicia con “Dos vidas, dos miradas”, un núcleo donde las imágenes revelan la intimidad de Diego y Frida desde la infancia hasta sus últimos años. Aquí aparecen retratos familiares, viajes, escenas domésticas y momentos donde la cámara logra capturar la complicidad, y también las tensiones, de una de las parejas más icónicas del arte mexicano.
Más allá de las postales históricas, las fotografías muestran a dos personas construyendo una vida compartida entre el amor, la creación artística y la cotidianidad.
En “Habitar el mito”, la atención se mueve hacia los espacios que construyeron juntos. La muestra explora cómo la decoración, la ropa, la joyería y los muebles formaban parte de una identidad profundamente mexicana. Todo dialoga entre lo artesanal y lo contemporáneo: vidrio soplado, cerámica, equipajes, textiles y diseños que transformaron sus casas en verdaderos manifiestos visuales.
Uno de los apartados más interesantes es “La obra, la vida”, donde dibujos, pinturas, grabados, correspondencia y documentos personales muestran cómo la vida privada y la producción artística estaban completamente conectadas.
Destaca “El niño del Sputnik” (1957), obra inconclusa de Diego Rivera inspirada en la era espacial tras su viaje a la Unión Soviética. Además, hay retratos, cartas, postales y telegramas que permiten entrar a su universo más personal.
La exposición también recrea los trayectos cotidianos de Diego y Frida entre San Ángel y el Centro Histórico a bordo de un Ford Super Deluxe Sedán de 1941.
A través de materiales audiovisuales, mapas y documentos, “Del sur al centro” muestra cómo ambos artistas habitaban una Ciudad de México en plena transformación. Restaurantes, cantinas, plazas y espacios icónicos como el Salón Tenampa aparecen como parte esencial de su vida social.
Sí, también podrás descubrir el lado beauty de Frida Kahlo. La muestra reúne perfumes, cosméticos y productos de cuidado personal que formaban parte de su día a día. Entre ellos aparecen fragancias legendarias como Shocking de Elsa Schiaparelli y el clásico Chanel No. 5. Además, se explora la relación de Frida con marcas como Revlon, cuyos labiales y esmaltes ayudaron a construir la imagen poderosa que hoy sigue siendo referencia estética en todo el mundo.
Diego y Frida regresan a El Palacio de Hierro funciona como una experiencia inmersiva donde el arte se mezcla con la moda, el diseño, la arquitectura y la vida cotidiana.
Más que ver a dos personajes históricos, la exposición invita a entender cómo construyeron su identidad a través de los objetos, los espacios y los pequeños rituales diarios que también definieron la modernidad mexicana. Estará disponible hasta el 28 de junio en la planta baja del establecimiento. ¡No te la pierdas!