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Museo del Templo Mayor viaje histórico

Museo del Templo Mayor
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Visitamos el Museo del Templo Mayor en la inmediaciones del Centro Histórico y, tras recorrer la zona y sus salas, entendimos por qué este lugar era “el ombligo de la luna”

Como si se tratara del cumplimento profético de la frase “por tanto que dure el mundo, no acabará, no terminará la gloria, la fama de México-Tenochtitlan”, recién nos enteramos que el equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron los vestigios del Templo de Ehécatl y del Juego de pelota.

Esta zona del Templo Mayor que, desde su fundación hasta nuestra fecha, es el centro de la ciudad, ¡del universo! ¿Ya la conoces el lugar y el museo? Acompáñanos a hacer este recorrido.

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¿Dónde?: Seminario 8, Centro Histórico. Contacto: 4040 5600. Página web: http://www.templomayor.inah.gob.mx
¿Cuándo?: de mar., a dom., de 9:00 a 17:00.
¿Cuánto?: $70 pesos por persona. Menores de 13 años; estudiantes, docentes y adultos mayores con credencial vigente entrada libre. Domingos entrada gratis.

Museo del Templo Mayor, ¡el centro de todo está en CDMX!

El esplendor destruido y sus restos

Para entrar hay que llegar al edificio colonial del número 8 de la calle Seminario. Ahí pasas tu respectiva revisión policial y te señalarán el sitio donde debes hacer el pago. Una vez hecho esto, la primera parte del recorrido consiste en andar por las ruinas de los restos del que fuera el Gran Templo Mayor dedicado a Tláloc y Huitzilopochtli, representados en los famosos nichos que se ven casi al centro de la zona.

Museo del Templo Mayor

Como dato curioso, debes saber que gran parte de los restos visibles corresponden a un conjunto de enormes basamentos piramidales… de hecho, siete de ellos, y es que con la llegada de un nuevo Tlatoani -o gobernador/emperador- se levantaba un nuevo edificio sobre el existente, una muestra de la pasión por mostrar el esplendor de la gran ciudad y como muestra de su fe ciega en los dioses, quienes les permiten estar y permanecer, secretos se revelan en el Museo del Templo Mayor.

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En esta parte destacamos tres puntos clave que han ayudado a entender la santidad de este recinto: la casa de las águilas, dedicada al Dios Xochipilli, donde aún se puede observar pinturas -bien conservadas- y se ven algunos guerreros ofreciéndose a si mismos como sacrificio. Los Tzompantlis, adoratorios donde eran colocados los cráneos de los guerreros sacrificados en el lugar; finalmente las “capillas”, de lado norte destinado a Huitzilopochtli y donde se encuentra la piedra de los sacrificios; y la del lado sur, dedicada a Tláloc, con el famoso Chac-Mool al frente, quien mantenía la ofrenda al ‘dios-temblor’.

Museo del Templo Mayor

Los restos -visibles- de este lugar, han permitido a los arqueólogos, antropólogos e historiadores entender la función de este lugar que, en su momento (1325-1521 d.C.) fue uno de los puntos más importantes de la mítica México-Tenochtitlán, ubicada en el centro del Lago de Texcoco.

Para entender, el museo

En el vestíbulo en este momento se encuentra montada la exposición “Nuestra sangre. Nuestro color: la escultura polícroma en Tenochtitlán”, una exhibición que ve la luz tras 25 años de trabajo para identificar los colores con los que los mexicas tenían pintadas algunas de las esculturas más célebres. Podrás observar a la Coyolxauhqui, Tonatiuh, dos cabezas monumentales de serpiente, un Chac Mool a todo color, entre otros. Por cierto, no son obras de arte muy elaboradas ya que la paleta de colores conocida en ese momento se limitaba al rojo, blanco, azul, negro y ocre. Podrás observarla hasta el 20 de agosto y es en serio cuando te decimos que es una expo imperdible en el Museo del Templo Mayor.

Museo del Templo Mayor

Comenzarás tu recorrido por la Sala 1, donde se encuentra una amplia colección de herramientas, esculturas y artefactos encontrados en las exploraciones por toda la zona, especialmente cuando fueron hallados los monolitos de Coatlicue y la monumental Piedra del Sol, ambos expuestos en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

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La Sala 2 y 3 están dedicadas a las principales actividades de la vida cotidiana de la zona: el comercio y la religión. Posiblemente te sentirás atraído a entender que, más allá de ser sanguinarios, los mexicas creían que ofrecerse a los dioses era un privilegio que los convertía en dioses o servidores celestiales. Entenderás en el Museo del Templo Mayor cómo los funerales, más que depresivos eran una fiesta-ritual que despedía al difunto y le animaba a seguir su camino a la siguiente vida. En estos espacios aprenderás más al respecto.

Museo del Templo Mayor

La devoción y servicio a Tláloc y Huitzilopochtli, patronos de los mexicas, están explicadas en las Salas 4 y 5. Podrás entender a profundidad cómo es que la guerra y el tributo se convirtieron en el eje del poderío azteca; por otro lado, también se explora este temor reverente a los dioses capaces de dar y quitar la vida en todos los sentidos, especialmente en materia agrícola, fuente de alimentación del imperio.

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La flora y fauna, así como la agricultura, son explicadas detenidamente en las Salas 6 y 7, mientras que la 8 nos encontramos con más piezas encontradas en la zona, pero a diferencia de la primera, aquí ya -tristemente- detectamos la influencia española en el día de la agonizante civilización azteca cuyos restos permanecen vivos -o se trata de- en el Museo del Templo Mayor.

Museo del Templo Mayor

¡Por cierto! desde la planta alta podrás mirar el increíble monolito de Tlaltecuhtli que mide 4.17×3.62 metros y nada más que 12 toneladas. Además, el monolito de la Coyolxauhqui entre algunos otros. Al terminar, el recorrido, estamos seguros que saldrás con hambre de conocimiento por esta icónica civilización cuyo esplendor, a casi 500 años de la conquista, aún deslumbra a quienes la visitan.

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