
Las papitas y botanas son de esos antojos que muchos compran “para el camino”, para la escuela, la oficina o una tarde de películas. Pero aunque parecen inofensivas, algunas pueden contener cantidades muy altas de sodio, grasa y calorías.
En los últimos días volvió a circular información basada en estudios de la PROFECO, donde se advierte sobre botanas populares que, por su contenido de sodio, conviene consumir con mucha moderación. El tema no es menor: algunos productos pueden aportar en una sola bolsa una cantidad cercana o incluso superior al límite diario recomendado de sodio.
Imagen: www.gob.mx
De acuerdo con la información retomada de estudios de la PROFECO, las botanas con mayor contenido de sodio por empaque son:
La razón por la que estos productos llaman la atención es que el consumo recomendado de sodio para un adulto ronda los 2,000 mg al día, por lo que una bolsa grande de algunas botanas puede representar casi todo —o más— de ese límite diario.
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Aunque muchas personas les dicen “papitas” de forma general, en realidad varias de las marcas señaladas son botanas de maíz, frituras o snacks saborizados, no necesariamente papas fritas.
Esto es importante porque la PROFECO ha realizado distintos estudios: uno enfocado en papas fritas y otros sobre frituras y botanas. Por eso, lo correcto es hablar de botanas con alto contenido de sodio, no solo de papas.
El sodio no es malo por sí solo, pero en exceso puede afectar la salud, especialmente si se consume de forma frecuente a través de productos ultraprocesados.
El consumo elevado de sodio se relaciona con:
Además, las botanas suelen comerse junto con refrescos u otros productos azucarados, lo que aumenta el impacto negativo en la dieta diaria.
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No siempre. Un punto que llamó la atención es que Susalia Horneadas aparece dentro del listado, pese a que muchas personas suelen relacionar lo “horneado” con algo más saludable.
Esto no significa que todos los productos horneados sean iguales, pero sí recuerda la importancia de revisar la etiqueta nutrimental y no guiarse solo por frases comerciales como “horneado”, “ligero” o “natural”.
Antes de comprar papitas o frituras, conviene revisar:
La recomendación no es satanizar estos productos, sino consumirlos de forma ocasional y evitar comerse la bolsa completa, especialmente en el caso de niñas, niños y adolescentes.
Si quieres cambiar el antojo por algo más ligero, puedes optar por:
La clave está en moderar porciones y no convertir las frituras en un consumo diario.