
El restaurante de Oswaldo Oliva cumple nueve años y decide celebrarlo para jugar a las adivinanzas con platos que saben a historia de la ciudad y tragos largos.
La cocina abierta, usualmente un laboratorio de precisión, se convierte en una barra de cantina donde la única regla es disfrutar sin protocolos.
Para este noveno aniversario, la dinámica rompe la cuarta pared. Ocho cocineros toman los sartenes, pero el menú no revela quién prepara qué platillos.
El chiste de la experiencia invita a los asistentes a probar versiones personales de recetas icónicas y tratar de descifrar qué mano experta está detrás de cada bocado.
El formato es a la carta, permitiendo libertad total para armar la mesa, aunque existe la opción de pedir platos en tamaño reducido para quienes prefieren probar la propuesta completa sin perderse nada.
El anfitrión Lorea recibe a una brigada que representa lo más vibrante de la escena actual. La lista de talentos incluye a:
La oferta gastronómica se aleja del menú degustación habitual para abrazar la cocina reconfortante de cantina. Los platos disponibles incluyen:
Para acompañar, un panel de cinco expertos en bebidas servirá tragos inspirados en las barras tradicionales del centro, asegurando que el maridaje tenga la misma potencia que la comida.
La celebración comienza a las 15:00 horas y continúa hasta que se agoten las existencias. El ambiente estará marcado por música en vivo y un cierre nocturno con tacos de suadero, sellando la noche con el broche de oro de la comida callejera.
Para asegurar un lugar en esta cantina efímera, se recomienda reservar directamente en los canales oficiales de Lorea.