
Enero suele traer consigo el dilema de partir la rosca y terminar con un pedazo gigante que nadie se acaba o que se seca al día siguiente.
La repostería artesanal entendió que la tradición no tiene por qué pelearse con la practicidad y decidió compactar todo el sabor de la temporada en un formato que cabe en la palma de la mano, evitando las sobras y maximizando el disfrute personal.
La marca decidió jugar con la nostalgia y la innovación para arrancar el año. En lugar del enorme pan ovalado que ocupa toda la mesa, presentan una versión individual que mantiene intacta la esencia de la receta original. La masa promete esa suavidad característica de lo recién horneado, perfumada con notas de naranja y decorada con los toques de fruta cristalizada que son obligatorios en esta fecha.
No sería una rosca real sin el riesgo de pagar los tamales en febrero. Jaso Bakery cuidó este detalle y cada cupcake esconde en su interior la tradicional figura plástica, asegurando que la emoción del sorteo se mantenga vigente incluso en este tamaño reducido. Es la alternativa perfecta para oficinas, reuniones pequeñas o para ese antojo solitario donde comprar una pieza familiar resultaría excesivo.
La ventana de oportunidad es breve y exclusiva, marcando el calendario únicamente del 2 al 7 de enero. Las opciones de compra se adaptan al tamaño del grupo o del hambre:
Los pedidos ya se encuentran habilitados a través de su tienda en línea y en las principales plataformas de entrega a domicilio, listos para llegar hasta la puerta de la casa u oficina.