
El calendario está por agotarse y la última noche del ciclo merece mucho más que doce uvas apresuradas. La cocina de Eduardo García se prepara para transformar la víspera de Año Nuevo en un homenaje al producto, la técnica y la memoria, cerrando un periodo histórico para el restaurante con una propuesta que honra la mesa. No es solo una cena, es la consagración de una filosofía que coloca al origen y a la comunidad en el centro del plato.
Este ha sido el año de la consolidación definitiva para la esquina más famosa de la Roma. La llegada de la Guía Michelin a México trajo consigo el reconocimiento de una estrella para Máximo, validando una trayectoria basada en el respeto absoluto por el ingrediente y una visión contemporánea de la gastronomía nacional.
Para despedir estos doce meses de éxitos, el equipo ha diseñado una experiencia que evita las complicaciones innecesarias para enfocarse en el sabor puro. La celebración del 31 de diciembre contará con dos turnos de servicio, a las 7:00 p.m. y a las 8:35 p.m., permitiendo a los asistentes elegir el ritmo de su velada.
La propuesta culinaria, con un costo de 5,500 pesos por persona, se estructura en tres tiempos y un final dulce para compartir, integrando clásicos festivos con el toque inconfundible del chef:
La visión de Máximo trasciende las paredes del comedor. Durante este año, el restaurante fortaleció su alianza con Save the Children México, demostrando que la influencia gastronómica puede ser un motor de cambio social. Parte de la filosofía del lugar radica en entender la alimentación no solo como placer, sino como un vehículo para proteger y empoderar a la niñez vulnerable, cerrando el año con la satisfacción de haber generado un impacto positivo en la comunidad.
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