
En un mundo donde todo parece salir de una impresora 3D, que una prenda con bordados a mano llegue a las ligas mayores es el equivalente a casi casi ganar el quinto partido.
El tercer jersey de la Selección Nacional de México acaba de aterrizar en Alemania para quedarse por siempre en el Olimpo del diseño deportivo.
Petra y Catalina, dos maestras de la Sierra Norte de Puebla, hicieron maletas para llevar su técnica a Herzogenaurach.
Gracias a la alianza con Someone Somewhere, este textil mexicano se convirtió en la primera pieza intervenida artesanalmente en la historia de las federaciones de futbol que entra al archivo de adidas.
Esto no es solo ropa para el Mundial; es el reconocimiento de que las manos expertas de una comunidad indígena tienen el mismo peso que la innovación tecnológica más pesada del mercado. Antonio Nuño, CEO de Someone Somewhere, asegura que este encuentro valida que la maestría local merece los escenarios más prestigiosos del planeta.
Checa lo que armaron en este espacio donde ahora vive el talento poblano junto a grandes hitos deportivos:
Durante una experiencia previa a la Copa Mundial de la FIFA 2026, las artesanas compartieron su proceso en un workshop para medios y comunidad digital.
No solo enseñaron una técnica; mostraron la dignidad de su oficio en una industria que a veces olvida de dónde vienen las cosas.
Como menciona Pablo Cavallaro de adidas México, integrar esta pieza es admitir que la innovación también vive en la tradición. Es un recordatorio de que, aunque miremos al futuro, el legado se construye desde los hilos que nos conectan con el pasado.