
Pasar tres horas en el AICM esperando una conexión suele implicar sentarte en el piso para robar energía de un enchufe dudoso. Para que tu escala deje de sentirse como sala de espera de un hospital público, Aeroméxico renovó sus Salones Premier.
Toma nota de los espacios diseñados para aislarte del caos antes de abordar.
Intentar mandar un correo urgente mientras escuchas los alaridos de la terminal es una pesadilla moderna. Para silenciar el ruido externo con la eficacia de unos audífonos de gama alta con cancelación activa, Aeroméxico armó cabinas privadas para videoconferencias. Revisa la logística que implementaron en sus áreas de servicio para evitar el clásico sándwich caro de aeropuerto:
El equipo de arquitectura Gensler rediseñó ambos espacios para que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México tenga un refugio visual que realmente valga la pena. El salón internacional toma texturas inspiradas en la calma de Xochimilco, mientras que la zona nacional replica las luces urbanas de la capital. Anota las ventajas de este nuevo circuito estético:
Hacer filas eternas frente a un mostrador anula todo el propósito de pagar por un trato exclusivo. Para saltarte ese paso burocrático, la aplicación oficial de la aerolínea te da acceso directo mediante un código de autoservicio.
El espacio internacional opera desde las cinco de la mañana hasta la una de la madrugada con capacidad para 206 personas, mientras que el nacional funciona de dos de la mañana a 10 de la noche.
Date una vuelta por el perfil de Aeroméxico en Instagram para revisar los requisitos de ingreso a estos salones y asegura un pase directo a la comodidad en tu próximo viaje largo