
Armar las maletas desde la capital del país para ir detrás del balón es un ritual que tomamos muy en serio.
Viajar a Canadá solo para gritar un gol y regresar al cuarto de hotel es desperdiciar el boleto.
Si ya tienes la mira en el Mundial de 2026, revisa la inmensa naturaleza que rodea a sus ciudades anfitrionas. Combinar la tensión del estadio con paseos en hidroavión, catas de vino y osos salvajes en Vancouver es el plan maestro.
Aterrizar en Toronto significa tener a la mano una ciudad con ritmo acelerado y opciones de conexión envidiables. Cuando necesites un respiro de las multitudes del estadio, a solo una hora y media en automóvil tienes un espectáculo que te robará el aliento. Escuchar la fuerza del agua estrellándose a pocos metros de distancia es una experiencia cruda y natural. Échale un ojo a los planes que puedes armar en la región de Ontario:
La costa oeste tiene una personalidad totalmente distinta. Aquí el olor a pino y la brisa fría del océano Pacífico te reciben en cada esquina. Vancouver funciona como un punto de partida estratégico para internarte en escenarios donde la fauna salvaje camina libremente. Checa las recomendaciones para aprovechar los días libres entre partidos:
Para ir calentando motores antes de tomar el vuelo, la Embajada de Canadá instaló una exposición fotográfica sobre las rejas de su sede en Polanco. La muestra se llama Naturalmente, Canadá y estará disponible durante todo el 2026 para que busques inspiración visual. Si asistes, no dudes en etiquetar el perfil oficial de Viaje a Canadá en Instagram.
Además, si prefieres vivir los encuentros deportivos al aire libre, los organizadores preparan una zona de proyecciones masivas justo frente a las Cataratas del Niágara, activa desde el 11 de junio hasta el 19 de julio.