
Olvida los trineos de madera de las películas. Aquí te subes a una llanta inflable gigante (un “tube”) diseñada para deslizarse a toda velocidad por carriles de nieve perfectamente moldeados.
No necesitas saber esquiar, no necesitas equilibrio, ¡solo necesitas ganas de gritar de emoción!
Es la actividad perfecta para sacar a tu niño interior (o llevar a los niños de verdad).
Si quieres la experiencia definitiva, tienes que ir a Woodward Park City. No es cualquier lugar; es la Meca de los deportes de acción. Tienen el parque de tubing más grande de Utah, con carriles larguísimos que se extienden por casi 400 metros (1,200 pies). ¡Es una locura!
Llegué a Woodward y me dieron mi llanta y, lo mejor de todo, ¡no tienes que subir caminando la montaña! Te subes a una “Magic Carpet” (una banda transportadora) que te lleva hasta la cima mientras tomas algunos videos.
Arriba, el staff te pregunta: “¿Quieres que te dé vueltas?”. Mi consejo: ¡Diles que SÍ! Te lanzan girando y la sensación de velocidad es increíble. Sientes el aire helado, la nieve salpicando un poco y esa sensación de vacío en el estómago.
Lo mejor es que puedes lanzarte solo o agarrado de las llantas de tus amigos para bajar en grupo (en realidad lo mejor es ir en hilera)
Es un centro de entrenamiento de 6,000 metros cuadrados. Hay trampolines gigantes, fosas de espuma (foam pits) para saltar sin miedo y rampas de “skate” bajo techo. Si quieres practicar tus piruetas antes de llevarlas a la nieve, este es tu lugar.
Si nunca has tocado la nieve, Woodward tiene una de las mejores zonas de aprendizaje con pendientes súper suaves para que des tus primeros pasos en esquí o tabla sin estrés.