
Caminar entre plataformas que parecen tocar las nubes ya es una realidad en la selva. Esta ciudad prehispánica abre de nuevo para mostrar cómo la arquitectura y la astronomía se fusionan en un solo espacio.
Es el momento ideal para recorrer el sureste y conocer este observatorio solar que desafía cualquier escala conocida.
Checa esto porque la estructura de este lugar es diferente a todo lo que conoces en el territorio maya. Mientras otros sitios se extienden de forma horizontal, este complejo apuesta por la verticalidad absoluta. Con 75 metros de elevación, esta construcción artificial es incluso más alta que la famosa Pirámide del Sol en el centro del país.
Échale un ojo a los detalles que hacen de este destino algo único para la comunidad que busca historia real:
La ingeniería de sus antiguos habitantes permitía que el sitio funcionara como un observatorio astronómico de gran precisión. Sus templos y palacios no se construyeron al azar, sino que responden a una relación profunda con el paso de los astros. Visitar este espacio te permite palpar la sofisticación de una cultura que dominó el tiempo antes del año 909, fecha en la que se detuvieron sus registros.
La reapertura de este complejo en Ocosingo fortalece el turismo y beneficia directamente a las familias locales que ofrecen servicios de guía y gastronomía. Puedes integrar este destino en un viaje amplio por la región, conectando con otros puntos importantes del estado. Checa los tiempos de traslado para que organices tu camino:
Para planear tu visita de forma responsable, te recomendamos revisar la información actualizada en el sitio del INAH y seguir las recomendaciones de Turismo Chiapas para conocer más sobre el entorno. Es una oportunidad para adentrarse en un laberinto de templos que siguen contando historias siglos después de su construcción