
La CDMX tiene la magia de poder hacerte bailar y disfrutar toda la noche. Bares, cantinas, tabernas, está plagada de lugares con rituales nocturnos y espirituosos que te provocan a empezar con un martini, seguir con un mezcal y terminar con una chela en mano.
Si estás buscando los mejores bares en CDMX, esta guía –que seleccionamos junto con vivo Smartphone– reúne espacios con personalidad, historia, buena barra y ese “algo” que hace que quieras volver.
Esta selección mezcla bares icónicos, clásicos capitalinos y favoritos contemporáneos que sí valen la salida. Hay opciones para date, noche de amigas, precopeo elegante y sobremesa. Querrás capturar cada momento con la cámara de 200MP de vivo Smartphone.
Pocas ciudades pueden presumir de tener una barra de este calibre. Handshake Speakeasy se ha consolidado como uno de los bares más reconocidos de la escena internacional. Este speakeasy se ha vuelto uno de los consentidos de la ciudad por su estética cuidada, servicio preciso y coctelería con muchísima técnica. Es ideal para una cita o una noche especial donde quieras quedar bien sin caer en lo obvio. Si es tu primera vez, deja que la barra te recomiende y entrégate al mood sofisticado.
Es la barra que ha marcado la escena nocturna chilanga con sus innovaciones y fiestas épicas. Limantour es ese clásico moderno al que siempre se puede volver: elegante, relajado y con una coctelería que sabe equilibrar técnica y goce. Aquí vale la pena pedir uno de sus signatures o dejarte sorprender con algo fresco, especiado o más herbal. Yo te recomiendo su Margarita al Pastor, un imperdible.
Tlecān construye una experiencia muy ligada a ingredientes mexicanos, humo, maíz, cacao, herbolaria y una estética oscura que lo vuelve memorable. Es de esos lugares donde no solo vas a beber: vas a conversar, observar y probar cosas distintas. Gran opción si quieres salirte del circuito más predecible.
Pequeño, íntimo y con una vibra que se siente más de barra de culto que de lugar “para ir a ver qué tal”. Baltra lleva años siendo uno de los favoritos para quienes disfrutan la coctelería seria, bien balanceada y sin adornos innecesarios. Somos fans de los Martes de Martinis, encontrarás estas joyitas a $100 pesitos.
Misterio, penumbra y cocteles que están a la altura del hype. Hanky Panky es uno de esos bares que entienden perfecto cómo construir una experiencia completa: desde la entrada hasta el último trago. Funciona muy bien para una noche más sexy, de celebración o de “hoy sí quiero algo más especial”. Si dudas, pídele a la barra una interpretación de un clásico.
Uno de los nombres que más ha sonado en la Roma entre quienes buscan una barra con diseño, intención y una vibra cool sin excesos. Mauro se siente íntimo, bien curado y muy disfrutable: de esos lugares donde la conversación fluye fácil y el trago acompaña en lugar de robarse el show. Tienes que probar su negroni.
Si la CDMX tiene una barra hecha para las almas místicas, es esta. Instalado en una de las casonas más icónicas de la Roma, Brujas mezcla coctelería con ingredientes botánicos, narrativa femenina y un ambiente que se siente esotérico. Es perfecto si buscas un lugar con personalidad clarísima y tragos que entren por la vista… pero se queden por el sabor.
Kaito es una gran opción para quienes aman la influencia japonesa en la barra, pero no quieren un lugar solemne. Aquí hay highballs, tragos limpios, técnica fina y una vibra mucho más juguetona de lo que uno imaginaría. La barra es comandada por Claudia Cabrera e innova con referencias otakus y orientales que amamos como Los Caballeros del Zodiaco o Pokemón.
Hay lugares que no necesitan reinventarse porque ya son leyenda. La Ópera es uno de esos clásicos del Centro Histórico que combinan arquitectura, memoria y sobremesa eterna. Aquí vienes tanto por el ambiente como por el ritual de sentarte a beber en uno de los bares más emblemáticos de la ciudad. Si quieres una noche con aire de otra época, este lugar sigue siendo una joya.
Esta mítica cantina de la Roma sigue teniendo un lugar especial entre quienes aman la sobremesa larga, las conversaciones sabrosas y el plan que empieza en comida y termina en tragos. Es el spot que siempre elegimos para chismear con grupos grandes y pláticas intensas, más que para ir “a ambientarte”. ¿Qué pedir? Una cubaby, una tortilla española o algo clásico de cantina.
Este spot en la Escandón tiene el encanto de las cantinas que no buscan impresionar. Aquí lo importante es comer bien, pedir otra ronda y dejar que la noche haga lo suyo. Es una gran parada si te gusta el plan más relajado, barrial y chilango, con ambiente rendidor y sin demasiada pose.
Una institución para quienes aman las barras de espíritu español, el tapeo y la sobremesa que se estira sin culpa. El Sella tiene ese ADN de taberna querida, con clientela fiel, mucho ruido rico y un ambiente que invita a llegar temprano. Tienes que probar su chamorro, uno de los mejores de la CDMX.
Si lo tuyo no son tanto los cocteles sino la cerveza artesanal, Falling Piano sigue siendo una parada muy sólida en la Roma. Tiene espíritu de brewpub, buena energía, mesas para quedarse a platicar largo y una carta cervecera que sí vale la pena explorar. Si quieres algo relax pide una Pianito, la lager de la casa, sino déjate sorprender por sus cheves de temporada.
Un clásico absoluto para quienes aman el mezcal. La Clandestina lleva años siendo una de las puertas de entrada más nobles al universo mezcalero en la ciudad: pequeño, oscuro, directo y con una selección que invita a probar con calma. Es un gran lugar para cita casual, plan entre amigos o una noche de conversación larga y tragos honestos.
Si buscas un ambiente rockero onda “Pongan Caifanes”, llegaste a tu casa. La Pulquería Los Insurgentes sigue siendo uno de esos espacios donde el plan se descompone deliciosamente en baile, curados, música y una fauna nocturna muy chilanga. Si hace mucho no vas, esta guía es tu señal para volver a rendirle tributo al pulque bien acompañado.
Porque las mejores noches no solo se viven: también se recuerdan. Con vivo, captura la vibra de cada barra, los cocteles, las risas y todos esos instantes que hacen que salir en CDMX siempre valga la pena.
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