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El Vicepresidente, con Christian Bale: lo bueno, lo malo y lo feo

El vicepresidente, Christian Bale como Dick Cheney
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Christian Bale está nominado al Oscar por su interpretación de Dick Cheney en el filme El Vicepresidente. Te decimos lo bueno, lo malo y lo feo de una de los favoritas de los Premios de la Academia

Siguiendo el mismo estilo de su filme previo, La Gran Apuesta (2015), pero con clara influencia de Martin Scorsese y Oliver Stone, el director Adam McKay entrega en El Vicepresidente una interesante e intensa radiografía sobre el todopoderoso Dick Cheney, verdadero poder en la Casa Blanca justo el día de los ataques a las Torres Gemelas del WTC.  Esta cinta dividirá opiniones pero que también generará consenso en cuanto al extraordinario trabajo de actuación de todo el reparto.¿Vale la pena verla? Aquí te lo decimos


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Lo bueno, lo malo y lo feo de El Vicepresidente, con Christian Bale

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LO BUENO

La actuación de Christian Bale (y de todo el cast)

No es la primera vez que Christian Bale “moldea” su cuerpo para un papel, pero definitivamente ésta ha sido una de sus transformaciones más radicales. Su interpretación de Dick Cheney es no sólo comprometida sino absolutamente impresionante. El mutismo, el habla silenciosa, el sobrepeso, la construcción perfecta de un hombre que acumuló poder inmenso y que no tuvo miedo en ejercerlo. Sus compañeros están a la par: Amy Adams, Steve Carell y Sam Rockwell entregan actuaciones divertidas y convincentes.

 

La dirección de Adam McKay

Otrora director de comedias (Hermanastros, Anchorman), McKay parece estar estacionado en las cintas de corte político. Pero a diferencia de su también muy celebrada La Gran Apuesta (2015), aquí vemos a un director más maduro, con un control y un ritmo mucho más depurado, que si bien sigue privilegiando al humor, ya se presta a un crítica profunda sobre el poder sin caer en el sermón ni el aburrimiento.

 

Una muy interesante radiografía del poder

McKay no profundiza en las razones (para él todos son buenos o malos) pero si logra exponer los mecanismos del poder, donde los empresarios se vuelven políticos, donde los políticos juegan a empresarios, donde las familias de abolengo juegan al poder más por alcurnia que por un auténtico deseo de cambiar las cosas.

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LO MALO

Se queda corto el análisis

La mira corta de McKay como guionista sigue siendo evidente. Lo suyo es la exposición de los hechos, incluso con un dejo de farsa y espectáculo, pero no sabe, ni quiere (¿ni puede?) profundizar en las razones. Para McKay, la política es blanco y negro, su discurso admite muy pocos matices.

 

La “moraleja” es debatible

De entrada es extraño que una película que narra un episodio en la vida de un país termine en una moraleja, pero es claro que McKay quiere hacer esta película para hablar del presente y la administración Trump. No revelaremos cuál es la conclusión final, pero se presta a mucho debate sobre quién termina vertiendo culpas el director y guionista.

 

LO FEO

No importa el compromiso de Bale y su actuación en plena línea de fuego: Rami Malek y sus dientes postizos se llevarán todo en la próxima entrega del Oscar. Lástima.

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Escrito por: Alejandro Alemán