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¿Cómo afrontamos el Terremoto de 1985 en la CDMX?
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Ciudad

¿Cómo afrontamos el Terremoto de 1985 en la CDMX?

Por Arturo Reyes Fragoso; fotos especial  Si bien el miedo y la incertidumbre se mantiene iguales hoy como hace 32 años, otras cosas cambiaron desde […]


Escrito por: Arturo Reyes
¿Cómo afrontamos el Terremoto de 1985 en la CDMX?

Por Arturo Reyes Fragoso; fotos especial 

Si bien el miedo y la incertidumbre se mantiene iguales hoy como hace 32 años, otras cosas cambiaron desde entonces. Uno de los miles de “veteranos” de los terremotos del 19 de septiembre contrasta sus recuerdos de ambos desastres.

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La percepción

El jueves 19 de septiembre de 1985 tenía 17 años y vivía al lado de la colonia Portales. Pasado el Terremoto de las 07:19, con una intensidad de 8.1 grados en la escala de Ritcher, me fui a la preparatoria en la Narvarte donde empezaba a cursar el tercer año. Mucha gente salió de su casa con la intención de acudir a la escuela o trabajo, como si fuera un día normal. (Incluso, tengo amigos que vivían en Tlatelolco que no se percataron del derrumbe del edificio Nuevo León, hasta después de pasado un rato.) La línea 3 del metro todavía funcionaba y fue hasta la escuela que comencé a percatarme de la magnitud del desastre. Hubo varias réplicas en las horas posteriores, la más fuerte el viernes 20, poco antes de las ocho de la noche, cuando ya estaba oscuro y causó el pánico entre todos los habitantes de la ciudad, puesto que ya éramos conscientes de los estragos que podía causar.

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Comunicaciones

No existían redes sociales ni teléfonos móviles. Al desplomarse los estudios de Televisa de avenida Chapultepec, la radio adquirió una gran importancia para informar de los lugares donde requerían ayuda. Las primeras informaciones que llegaron al extranjero señalaban que la ciudad de México había desaparecido. La hoy histórica crónica de Jacobo Zabludovsky (1928-2015) del Terremoto la realizó con un voluminoso teléfono móvil instalado dentro de un automóvil, un aparato por demás novedoso entonces. Antes del Terremoto los teléfonos públicos funcionaban con monedas de 20 centavos, con el rostro de Francisco I. Madero grabado en una de sus caras, y después de mismo, una vez restablecido el servicio donde llegó a interrumpirse, funcionaron gratuitamente por mucho tiempo.

Números

Nunca se sabrá el número de víctimas del Terremoto de 1985: las cifras fluctúan entre poco más de 3 mil y 20 mil muertos, más otras 250 mil personas que perdieron su casa y casi un millón que tuvieron en ese momento que abandonar la suya (datos de Wikipedia). El desaparecido parque de beisbol del Seguro Social —donde hoy se levanta plaza Delta— fue la principal morgue de la ciudad.

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Rescate y atención de las víctimas

Cruz Roja, bomberos, policía, ejército y autoridades se vieron rebasadas durante las primeras horas del desastre, no sólo por la magnitud del mismo sino por la inexistencia de un plan de contingencia. Fue después del Terremoto del 85 que surgieron los planes y cultura de “protección civil”. Entonces, fueron las personas de todas las edades y condiciones sociales quienes se volcaron masivamente desde el primer momento a remover escombros para rescatar a las víctimas, dirigir el tráfico, hacer acopio de víveres e improvisar albergues, en lo que también se considera como el nacimiento de lo que ahora se conoce como “sociedad civil”.

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Improvisación

Muchas cosas se hicieron de manera completamente improvisada: no pocos fueron los voluntarios que se metieron bajo los escombros a sacar víctimas sin casco de protección o algún otro equipo, aunque otros lo hicieron de manera mucho más organizada y eficiente, e incluso llegaron a ser famosos, como los Topos.

Transporte

En las zonas de mayor destrucción —Roma, Paseo de la Reforma, Juárez, Tlatelolco, Centro Histórico, Doctores— dejaron de funcionar los semáforos y transporte público (metro, autobuses); en muchos casos, los propios habitantes de la ciudad, muchas veces adolescentes y hasta niños, se colocaron en los cruceros a coordinar el tráfico, e infinidad de vehículos particulares transportaron a la gente de un lado a otro de la ciudad, aunque no fue raro que muchos otros caminaran grandes distancias para llegar a sus casas o lugares donde ofrecer ayuda.

Servicios gratuitos tras el sismo del 19 de septiembre

Luz y agua

A diferencia de 2017, en 1985 la falta de luz y agua afectó a gran parte de la ciudad (hubo infinidad de transformadores dañados y tuberías rotas). Si bien eran comunes las lámparas de mano, la gente también se alumbraba con velas y lámparas alimentadas con pequeños tanques de gas o tipo Coleman, que usaban gasolina blanca gasificada por medio de un pequeño émbolo que se bombeaba manualmente. Fuera de los garrafones de vidrio de 20 litros, el agua embotellada se introdujo al mercado mexicano hasta la siguiente década, por lo que no era raro que el agua potable ofrecida en los albergues o lugares donde había inmuebles siniestrados, se tomara de ollas donde se había previamente hervido.

Albergues temporales en CDMX por el sismo de 7.1

Y lo que sigue igual…

Tanto el 19 de septiembre 1985 como 32 años después, la inmensa solidaridad de los mexicanos permanece incólume.

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