ZIMO: pasta fresca, vinos y vinilos en la Condesa
Cocina a la vista, vinilos, vino y un ambiente muy familiar hacen de este restaurante una parada sabrosa en plena Condesa.
Zimo tiene algo de postal casual. Fachada luminosa, acentos naranjas, mesas sencillas, una barra metálica con aire retro y un letrero que anuncia “Vinos y vinilos”. Todo resulta una invitación a comer bien, beber con desparpajo y dejar que el día transcurra con calma.
Ideal: el restaurante- bar donde el diseño importa tanto como lo que llega al plato
Ubicado en Saltillo 42, en la zona Condesa/Hipódromo, el restaurante se presenta como un wine bar donde conviven pasta muy fresca, vino, cocteles y música. Su propuesta gira alrededor de ingredientes de temporada, pastas hechas al momento y una selección de vinos italianos.
Uno de sus mejores detalles está sobre la calle: una ventana desde la que se puede ver la elaboración de la pasta y los postres. No es sólo decoración, digamos que es una promesa. Ahí la harina, la técnica y el antojo se vuelven un imán para los transeúntes.

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Un oasis de las pastas
Zimo se especializa en pastas, y eso se nota desde la carta: spaghetti carbonara, pappardelle boloñesa, lasagna, fusilli al pesto, ravioles de short rib, ravioles de espinaca y ricotta, tagliolini al burro y más opciones que evocan a Italia.

Nuestra comida empezó con un Rosé Spritz, fresco, burbujeante, perfecto para abrir el apetito. Luego llegó el pulpo a la parrilla, con una porción no muy grande, pero sabrosa: buena textura, punto correcto y ese gusto ahumado que deja ganas de otro bocado.
Los ravioles de camarón fueron un exquisito golpe con su pasta delicada y relleno expresivo. Después, el tagliatelle al ragú de ossobuco confirmó que aquí la pasta no llega pesada. Se sintió ligera, con una salsa bien integrada.

Zimo y su menú que te hace dudar
Aunque Zimo tiene alma de wine bar es un lugar muy familiar, particularmente en domingo. Mesas con parejas, grupos pequeños, familias comiendo y haciendo sobremesa.

La carta cumple con su propósito sugerente y que hasta te hace entrar en duda con todo lo que enlista: entradas como carpaccio de res, carpaccio de salmón, coliflor rostizada, flor de calabaza, tartar de atún y espárragos empanizados; además de ensaladas, café, cerveza y cocteles clásicos modernos.

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Cerramos con un desafío. Eso sí, un suculento desafío. El tremendo pastel de chocolate, un bloque generoso de 550 gramos que te cae como una tonelada de sabor . Es enorme, chocolatoso y perfecto para compartir, aunque uno siempre crea —con optimismo peligroso— que puede terminarlo solo.

Los fines de semana Zimo recibe invitados especiales que toman los vinilos y exploran distintos géneros, así que el lugar puede pasar de sobremesa familiar a pequeño refugio musical. Los jueves la casa le dedica una carta especial al Spritz, con una selección curada de este aperitivo italiano.
Al final, Zimo se muestra como una trattoria pasada por el filtro de la Condesa: tranquila, urbana, familiar. Un lugar donde Italia apenas se asoma pero que goza de propia identidad entre pastas, cocteles, cuchicheo, música y mesas que invitan a quedarse.
- ¿Dónde? Saltillo 42, Hipódromo, Cuauhtémoc, 06100 Ciudad de México, CDMX
- ¿Cuándo? Lun. a mié. 13:00 a 23:00h, jue. a sáb. 13:00 a 00:00h y dom. 13:00 a 20:00h.
- ¿Cuánto cuesta? Entre $700 y $1000 consumo promedio por persona
ZIMO
Condesa
